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MONTUR CID 51 (11+4+23+13)
Acha (12), Ding Hai (8), Yang Lei (22), Richi y Helder (7) –cinco inicial- Tote, Noemí, Alberto, Carlos (2) y Álvaro.
E.M. VISTAZUL DOS HERMANAS 57 (13+15+14+16)
Almagro (10), Pérez (2), Frutos (12), Expósito (24) y González (2)-cinco inicial- Mira (5) y Valderrama (2)
ÁRBITROS
Yánez y Galán (Burgos). Eliminaron a Helder (minuto 39) por los locales. |
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Hay partidos en los que las cosas no salen. Y el estado de ansia que genera produce aún más errores. Y cuando parece que, por fin, se empieza a jugar como uno sabe, ya es demasiado tarde y el otro equipo ya ha cogido una ventaja que no está dispuesto a perder.
Pues esto le ocurrió al Montur Cid en su partido frente al Vistazul Dos Hermanas. Su primera parte fue pésima, sin garra en defensa y sin ideas en ataque. Aún así, el primer cuarto fue muy igualado. Se veía que el conjunto sevillano no había venido a Burgos a poner las cosas fáciles al equipo local, y con las ideas muy claras, aprovechaba todas las facilidades en el tiro que le ofrecía la defensa burgalesa. Aún jugando mal, tres puntos en el último minuto del primer cuarto dejaban el marcador 11 a 12, y la sensación de que, a poco que los porcentajes de tiro fueran los normales, el partido no se le podía escapar al Montur. Pero lo que sucedió fue todo lo contrario. En los siguientes diez minutos los jugadores de José Luís Cuevas solo fueron capaces de anotar cuatro puntos. Durante los seis primeros minutos del segundo cuarto el parcial fue de 0 a 14. Todos los tiros de los burgaleses eran repelidos por el aro, se fallaron hasta siete bandejas y el nerviosismo se iba apoderando de ellos, lo que hacía que cada ataque fuera peor que el anterior y que la concentración en defensa disminuyera, contribuyendo a que el ataque visitante fuera más fácil. En resumen, 15 a 27 al descanso y un escandaloso veinte por ciento (7 de 33) de acierto en el tiro por parte de los locales.
La dinámica del partido cambió radicalmente en la segunda parte. Desde el comienzo se vio un equipo local mucho más entonado, con una defensa conforme a la que le había llevado a conseguir siete victorias de los últimos ocho partidos, lo que daba como primer resultado mucha más confianza en ataque. En siete minutos ya se habían anotado los mismos puntos que en los veinte minutos anteriores. Pero se dice que una remontada no es efectiva hasta que de verdad uno se pone por delante en el marcador. Y aunque Montur recortaba la diferencia, sólo en el minuto 32 de partido se puso por delante (42 a 41), pero por unos momentos, ya que dos canastas del mejor hombre de los visitantes, Expósito, volvieron a dar una pequeña ventaja al Vistazul. El partido entró en una fase de tensión y mucha igualdad, y se afrontaban los últimos noventa segundos con empate a 49. El cansancio hizo entonces mella en los jugadores del Montur, que no supieron jugar esos últimos compases del encuentro, lo que hizo que la victoria viajara, de una manera totalmente merecida, a tierras sevillanas.
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